VIRGEN DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN

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Bellísima figura, talla realizada en madera policromada de bulto redondo, estofada sobre oro fino del siglo XVIII (Barroco) de la escuela española, representando la estatua de la Virgen Purísima Inmaculada
Concepción. La Virgen luce un vestido en color blanco y fina túnica azul, conservando su corona original
en oro, aretes, collar y pulsera del mismo material. Tiene cabello y pestañas naturales en tono rubio cenizo. Los pies apoyan sobre una peana que hace de atmósfera celestial, de la cual, aparecen tres angelitos querubines, la serpiente y la media luna. En la corona cuatro querubines flanqueándola. Cuenta con capelo de cristal y base de madera. El autor (anónimo) muestra a la Virgen en estado místico, entre querubines y las puntas de la media luna.
El manto vaporoso confiere movimiento, mientras que el cuerpo se mantiene en actitud de recogimiento, en estado sereno, sus manos reposan sobre el corazón, ofreciendo un contraste de formas y colores en tonalidades que dotan de vitalidad a la figura, se acentúa la fuerza directa de su mirada.

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Descripción

El Dogma de la Inmaculada Concepción:

La Inmaculada Concepción de María fue una idea originaria de la iglesia griega, que posteriormente se extendió a la iglesia de Occidente, parece ser que sus orígenes orientales deben mucho al Protoevangelio de Santiago, texto que no pudo ser escrito antes del 150 d. C. Aunque el Protoevangelio no propone la idea de la Inmaculada Concepción parece ser que la implica, en cualquier caso el texto prueba que la devoción mariana era una realidad incluso en fecha tan temprana. Se escribió como glorificación de la Virgen y contribuyó decisivamente al florecimiento de la mariolatría durante la Edad Media tardía.

Mientras en la iglesia de Occidente nadie ponía en duda que la Virgen fue concebida y alumbrada en pecado, según el dictamen de San Agustín de que el pecado original se transmitía a través de la concupiscencia de los padres. 

La iglesia oriental no asume esta doctrina, y entre los siglos VIII y XII, la fiesta del día de la concepción de Santa Ana se incluyó en el calendario de la iglesia oriental. En 1128 los canónigos de Lyon decidieron santificar la celebración del 8 de diciembre  (día de la concepción de Santa Ana, y por tanto asumir que la concepción dela Virgen fue inmaculada, sin mancha), e introducirla así en la Liturgia de Occidente.

 

 

Información adicional

Dimensiones 15 × 18 × 44 cm
material

Madera Policromada, Oro